was successfully added to your cart.

El aerogel es considerado uno de los materiales sólidos más ligeros, pero al mismo tiempo es muy fuerte (puede soportar aproximadamente más de 1.000 veces su peso) y un gran aislante del calor.

Con una estructura química parecida al vidrio, pero con una densidad mil veces más pequeña, fue desarrollado por Samuel Stephens Kistler en 1931. El químico norteamericano desarrolló, utilizando sílice, alúmina y circonio, un material con increíbles posibilidades.

Aerogel también conocido como humo helado, humo sólido o humo azul

Sabías que … entre el 90,5% y el 99,8% de la composición del aerogel es aire, su densidad sólo es tres veces mayor que la del propio aire.

El aerogel tiene una consistencia al tacto parecida a la espuma de poliestireno. Este material también es conocido como humo helado, humo sólido o humo azul ya que su apariencia es semitransparente.

Los aerogeles pueden ser de diferentes tipos, orgánico, inorgánico, híbridos orgánico-inorgánicos, o de carbono. En su creación deben transcurrir por etapas de gelación y curado, secado supercrítico, carbonización y activación.

Aerogel de carbono

En 2013, el profesor Gao Chao y su equipo de investigación de la Universidad Zhejiang de China desarrollaron el aerogel de grafeno, cuya densidad de 0,16 mg/cm3 es la más baja jamás alcanzada.

Usos y aplicaciones del aerogel

Cada vez tiene más aplicaciones en diferentes campos, hemos visto su aplicación en situaciones tan variadas como en los parachoques de los automóviles, para la desanilización del agua, la captura de micrometeoritos o incluso la detección de partículas subatómicas.

Muy popular son, por ejemplo, las aplicaciones de la NASA para este material, lo han incorporado como aislante térmico en los vehículos Mars Rover y, por su porosidad, en el Stardust Spacecraft para capturar las pequeñas partículas proyectadas de la cola del cometa Wild 2 y traerlas a la Tierra.

Considerado como uno de los mejores aislamientos térmicos. Su estructura porosa limita en gran medida la conductividad térmica y en consecuencia incrementa el rendimiento del aislamiento térmico.

Repele el agua y también el vapor abierto, lo que hace que sea posible utilizarlo en materiales de aislamiento y sistemas de administración y control de humedad.