Cada año el chip de computadora de silicio disminuye a la mitad su tamaño y su poder se duplica, permitiendo a nuestros dispositivos a ser más móviles y accesibles.
Pero ¿qué sucede cuando nuestros chips no puedan ser ya menores? George Tulevski investiga el mundo invisible y sin explotar de los nanomateriales.
Su trabajo actual: desarrollo de procesos químicos para obligar a miles de millones de nanotubos de carbono se ensamblen a sí mismos en los patrones necesarios para construir circuitos, muy de la misma forma en que los organismos naturales construyen estructuras complejas, diversas y elegantes. ¿Podrían guardar el secreto de la próxima generación de computación?